La histórica marca de zapatillas decidió dejar de fabricar en su planta de San isidro en medio de un conflicto con trabajadores por indemnizaciones. “El proceso no es de ahora. Hace rato vienen trayendo contenedores de China", advirtieron.

La reconocida marca de zapatillas John Foos, fundada en la década de 1980 y con más de 40 años de trayectoria en el país, atraviesa un proceso de reconversión que implica el fin de su producción local en la planta de Beccar, en el partido de San Isidro, y el pasaje a un esquema basado en la importación de productos desde China.
En las últimas semanas comenzaron a tomar forma los cambios que ya venían gestándose de manera progresiva, ya que hoy solo quedan 50 de las casi 400 personas que entre empleados y contratados trabajaban en 2023. Trabajadores de la planta que pidieron reserva de identidad señalaron que la empresa les comunicó que a finales de abril dejará de fabricar en el país para pasar a importar toda su producción desde China.
La firma, que llegó a tener una producción de miles de pares diarios en su planta ubicada en la calle Neyer al 700 de la localidad de Beccar, fue durante años un actor relevante dentro de la industria del calzado urbano, con presencia en todo el país y una red de más de mil puntos de venta.
“El proceso no es de ahora. Hace rato vienen trayendo contenedores de China. Empezaron con partes de la zapatilla y la armaban acá, y ahora ya traen todo hecho”, explicaron QUEPASA. De acuerdo con estos testimonios, la producción local fue perdiendo peso en los últimos años hasta quedar reducida a una actividad mínima.
“Hace dos años éramos cerca de 400 trabajadores y ahora quedamos unas 50 personas”, señalaron trabajadores. Según describieron, el achicamiento se dio de manera gradual, primero con la no renovación de contratos y luego a través de acuerdos individuales de desvinculación.
El cierre del área productiva fue confirmado internamente. “A finales de abril nos dijeron que se va a dejar de producir completamente. Van a quedar algunas personas en administración, pero lo que es producción se termina”, indicaron los trabajadores consultados.
En ese contexto, la empresa abrió un proceso de negociación para acordar las desvinculaciones. Según los testimonios recogidos, se propusieron acuerdos con indemnizaciones por debajo de lo establecido por ley. “Nos ofrecieron un 60% de la indemnización, después lo subieron a 65%, y hasta un 70% en cuotas”, detallaron.
Los trabajadores también señalaron que la firma advirtió sobre la posibilidad de avanzar con un concurso de acreedores en caso de no alcanzar acuerdos. “Nos informaron hace dos semanas que van a presentar un concurso de acreedores y que los trabajadores vamos a quedar metidos en ese problema judicial”, indicaron. En ese sentido, interpretan que se trata de un factor de presión en la negociación: “Van cambiando el relato todo el tiempo”.
El escenario, según describen, deriva en negociaciones individuales y condiciones desfavorables. “La gente está firmando arreglos que no le convienen y que no corresponden”, sostuvieron. “Cuando la empresa estaba produciendo 10.000 pares por día, a nosotros no nos aumentaban el sueldo”, afirmaron, señalando que la firma busca compartir las perdidas pero no lo hizo en épocas de ganancia.