La Plata, Bs As.
Miércoles, 25 febrero 2026
MAL PANORAMA
Cierres como fichas de dominó: la Provincia sufre la caída en cadena de empresas
En el corazón productivo de Argentina, la dinámica de cierres de firmas, despidos y suspensiones se ha intensificado en los últimos años. En un 2026 recien iniciado, múltiples empresas bonaerenses bajaron sus persianas, mientras sectores estratégicos como la industria, el comercio y la manufactura enfrentan crisis profundas y recurrentes.
Cierres como fichas de dominó: la Provincia sufre la caída en cadena de empresas
La provincia de Buenos Aires, epicentro del aparato productivo argentino, enfrenta una auténtica ola de cierres de empresas que se asemeja a fichas de dominó cayendo una tras otra. Los datos oficiales señalan que más de 5.335 firmas dejaron de operar allí desde la asunción del presidente Javier Milei, lo que representa un promedio de 232 cierres por mes entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025. En el 2026 el horizonte parece ser el mismo.

Este proceso no es un fenómeno aislado: tres de cada diez empresas que cesaron operaciones en el país estaban radicadas en territorio bonaerense, lo que refleja no solo el peso económico de la provincia sino la magnitud del impacto sobre su tejido productivo.

Cierres como fichas de dominó: la Provincia sufre la caída en cadena de empresas
Estos cierres se producen en un contexto económico donde la recesión y la caída de la actividad han golpeado de lleno al entramado productivo.

La crisis se traduce en despidos masivos, suspensiones y conflictos laborales crecientes. Según relevamientos, la provincia encabeza el ranking de conflictos productivos —que abarcan desde reducciones de personal hasta cierres definitivos— con centenares de casos acumulados durante los últimos dos años.

En el sector industrial, uno de los más castigados, se observan tanto retiros voluntarios como quiebras y amenazas de cese de actividades. La caída del consumo interno, la apertura indiscriminada de importaciones y el aumento de costos fueron identificados repetidamente por empresarios y gremios como factores multiplicadores de la crisis.

Las caídas en 2026

El mes pasado, un grupo de 300 trabajadores de la planta bonaerense de Pilar de Granja Tres Arroyos realizan paros intermitentes debido a que la empresa les adeuda el salario y parte del agüinado que deberían haber cobrado en diciembre. La protesta se da en medio de una crisis que atraviesa la mayor avícola del país.

En este contexto, la situación de los trabajadores de la empresa Georgalos, creadora del icónico Mantecol, sigue siendo preocupante. Luego de implementar un sistema de suspensiones por turnos durante la temporada navideña, ahora la compañía volvió a suspender a empleados y redujo sus salarios en un 20%, lo que hace temer por la continuidad de los puestos de trabajo.

A fines de 2025, Georgalos había suspendido por tandas a los 600 trabajadores de su planta de San Fernando; ahora vuelve a recurrir a la misma medida, con la consecuencia de que los ingresos de los empleados son podados en una quinta parte por la aplicación del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo.

Además, la planta que el grupo Stellantis posee en El Palomar, partido de Tres de Febrero, detendrá su producción en dos tramos durante febrero y retomará la actividad habitual el lunes 2 de marzo. La decisión impacta en la fabricación de vehículos de las marcas Peugeot y Citroën, y también alcanza a la operación industrial vinculada a Ram dentro del grupo automotor.

Según informó la compañía, el cese de actividades se desarrollará del 18 al 20 de febrero y del 23 al 27 de febrero. Durante ese período se realizarán tareas de mantenimiento y una readecuación operativa en las instalaciones, con el objetivo de asegurar la provisión de piezas e insumos necesarios para la reanudación del ritmo productivo.

Otra compañía que cerró su planta en Pilar, debido a la imposibilidad de seguir funcionando en el contexto económico actual, es GEPSA, dedicada a la elaboración de alimento balanceado para animales. La compañía inició el proceso de cierre de su planta en los últimos días de 2025, tras haber sufrido un 30% de caída en sus ventas.

En tanto, en Quilmes, la petroquímica Sealed Air, que había dispuesto 90 despidos a fines del año pasado, finalmente confirmó 65 desvinculaciones, a pesar de estar vigente la conciliación obligatoria dictada por la cartera de Trabajo.

La empresa Newsan, dedicada principalmente a la fabricación de electrodomésticos y motocicletas, fue otra de las que aplicó la motosierra y despidió a 45 trabajadores y suspendió a otros 70.

En el terreno de las gigantes, la multinacional Lamb Weston, una de las principales productoras mundiales de papas fritas congeladas, anunció el cierre de una de sus dos plantas. Bajó la persiana en la planta de Munro y dejó sin trabajo a 100 operarios. La decisión la tomó su CEO global, quien fue misionero de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en zonas populares como Moreno y González Catán.

Recientemente, la que anunció su salida fue la histórica ex Isenbeck que elabora en el país la cerveza Corona. La compañía activó un plan de retiros voluntarios que podría recortar casi a la mitad su dotación en la planta de Zárate.

La medida alcanzaría a unos 60 trabajadores sobre un total actual de 140 empleados. De concretarse, la estructura operativa quedaría reducida a niveles mínimos, en un esquema que busca evitar un escenario más drástico: la paralización total o incluso el cierre.

El sector pesquero es otro de los que se hunde. Mientras Mar del Plata celebra un nuevo aniversario de su fundación este 10 de febrero, el corazón productivo de la ciudad exhibe una parálisis estadística alarmante: apenas 123 personas registraron actividad laboral en el puerto, una cifra ínfima comparada con los 2.500 a 2.600 operarios que dinamizan las dársenas en una jornada normal. Esta inactividad sería el síntoma final de una cadena de decisiones políticas encabezada por Marcos Gutiérrez, presidente del Consorcio Portuario Regional, cuya gestión responde de manera directa al esquema de poder de Fernanda Raverta y su marido, el concejal Pablo Obeid.

Por último, el caso que sacudió a la ciudad de las diagonales fue el de Socolor S.A, quien anunció el cierre de su fábrica en La Plata tras más de 20 años de actividad industrial. La reconocida PyME fundada en 2003 por Salvador Nicolicchia, la compañía se dedicaba a la fabricación de chapas para electrodomésticos, pero informó que dejará de funcionar.

"Luego de más de 20 años en el mercado y de haber atravesado buenos y malos momentos, hemos tomado la decisión de cerrar las puertas de nuestra empresa. Es el fin de un ciclo y de una experiencia única de haber sido industrial", le indicaron a sus clientes en un conmovedor comunicado.

Estos cierres se producen en un contexto económico donde la recesión y la caída de la actividad han golpeado de lleno al entramado pyme. Sectores como la textil y manufacturero de bienes de consumo han visto no solo suspensiones sino la desaparición de unidades productivas históricas.

La crisis no se limita a empresas medianas y pequeñas: casos emblemáticos de conflictividad laboral han surgido en firmas de gran tamaño que redujeron personal o reestructuraron producción, incrementando las tensiones con sindicatos.

Cabe destacar que la provincia de Buenos Aires aporta casi el 50% del valor industrial de Argentina, por lo que los efectos de estos cierres reverberan más allá de sus límites territoriales. En sectores como el comercio y los servicios, el deterioro del consumo interno agrava la situación, cerrando empresas que dependen directamente de la demanda local y regional.

En este escenario de fichas que caen sin pausa, la provincia de Buenos Aires transita una fase crítica para su estructura productiva, con implicancias sociales y económicas que convocan a un debate urgente sobre el rumbo de la política industrial y el apoyo al sector productivo.
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