Seguridad, privacidad y un estilo de vida privilegiado se relacionan a la palabra country. Pero más que nada, los barrios privados tienen una característica particular: están asentados en envidiables espacios verdes que se alejan de la locura de la ciudad, pero no lo suficiente como para quedarse afuera de la vida urbana. En Quilmes hay un lugar que rompe de alguna forma con esta idea de "hermetismo". Sobre la intersección de las calles Primera Junta, Mitre y Dorrego, esto es, a pocas cuadras del centro, se está levantando "Dorrego Reserva Urbana", de la joven empresa Plaza Verde S.A. Más allá de lo llamativo de los términos arquitectónicos, lo realmente sospechoso es que la construcción se está realizando sin el aval del Municipio, confiaron fuentes a Desafío. Los hechos El predio, en donde funcionaba la fábrica textil Rhodia, está caracterizado por una arboleda de cientos de ejemplares añejos que la gente describe como un verdadero pulmón verde en medio de la urbe. En 2008 el Concejo Deliberante aprobó el cambio de zonificación, preludio de toda gran inversión infraestructural que da vía libre para que el emprendimiento se pueda llevar a cabo sin la limitación del Código de Ordenamiento Urbano. Eso sí, lo que nunca se aprobó fueron los estudios de Impacto Ambiental ni los planos. De hecho, el juez de Faltas Luis Fariña clausuró las obras, pero pese a esto las máquinas siguen trabajando en el predio. Así, mientras cientos de árboles eran derrumbados hace dos años, empezó la polémica. Vecinos, concejales, funcionarios municipales y empresarios están inmersos en una disputa difícil de discernir, si se tiene en cuenta los intereses de cada uno. Una de las quilmeñas que alzó la bandera es Sonia Dio, quien cuenta a Desafío Económico que la construcción comenzó antes del mandato del actual intendente, Francisco "Barba" Gutiérrez. "Durante la gestión de (Sergio) Villordo se dijo que iban a hacer un barrio privado, sin consultarnos nada. Nosotros hicimos reclamos y después el intendente actual nos había dicho que no estaba de acuerdo, pero vemos que sigue progresando". Eso no sería un problema, si no fuera porque, se insiste, el Municipio no avaló los certificados de Aptitud Ambiental presentados por la empresa constructora, siguieron las mismas fuentes. El arquitecto Claudio Moutalabian, asesor de la Secretaría de Medio Ambiente de Quilmes, asegura a este medio que "no están aprobados los requerimientos que tendría que tener un barrio privado, según la ley 8912". En este sentido, explica que además, "tienen realizada la propuesta sobre un lote que no les pertenece, que es la continuidad de la calle Paz". La normativa en cuestíón, la ley Nº 8912 de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo de la Provincia de Buenos Aires, indica que "se deberá ceder, en la oportunidad de materializarse la subdivisión, las superficies con destino a Espacio Verde Público y reserva para Equipamiento Comunitario: hasta 2000 habitantes; se deberá ceder 3,5 m2 por habitante de área verde; 1 m2 por habitante de espacio común". Esto no sucede. "Hay situaciones que no se cumplen", ratifica Mountalabian. Un tema frencuente A esto se le suma una cuestión recurrente en Quilmes, que tiene que ver con la deficiencia de las bombas de las napas freáticas y las inundaciones. Vale recordar la similitud que tiene este caso con el barrio Nuevo Quilmes, de los poderosos empresarios Grasso y Caputo, quienes siguen adelante en la construcción de un barrio privado sobre la autopista Buenos Aires - La Plata, pese a que existe una resolución judicial que clausuró este avance. Allí, los vecinos de Villa Alcira padecen las inundaciones cada vez que llueve porque quedaron hundidos cuando subieron los terrenos linderos para construir. Ahora, quienes viven cerca de la ex Rhodia que ya tienen problema de presión en el agua y que las bocas de tormenta no dan a basto cuando llueve. "El 24 de diciembre del año pasado se inundó la zona como nunca. Antes eran las calles nada más, ahora se inundan las veredas, los negocios", afirma Dio. Esto tiene que ver con la absorción que ya no tienen los suelos. Cuando comenzaron las edificaciones para este nuevo country, se tiraron abajo cientos de árboles que absorbían cerca de 15 litros de agua por día. Por su parte, Silvina Della Fonte, del grupo Vecinos Autoconvocados de Rhodia, señala a Desafío que presentaron también un recurso de amparo ante Fariña para ver si se podía tener en cuenta el tema ambiental. Esto fue en febrero del año pasado, pero el trámite nunca continúo. "Tenemos muchas trabas administrativas", dice. El defensor En el mundo de los negocios siempre hay alguien que este a favor del señalado. En Quilmes suele ser el Municipio, que hasta el momento tiene algún conflicto con la gente de Plaza Verde. Daniel Sotolano, presidente de Asociación Internacional de Defensa del Consumidor y el Trabajo (ASINCO), afirma a Desafío que la empresa solucionó los reclamos que le hizo desde la entidad. Esto es: hicieron obras para encauzar un canal interno que pasa por el predio y que podía ser motivo de inundaciones. Los ambientalistas, por su parte, cuestionan este cause porque no estaría aprobado por Provincia. Desafío buscó comunicarse con la empresa pero nunca respondieron los mails enviados. Lo cierto es que con vegetación recién plantada o no que, dicho sea de paso, tarda décadas en crecer, lo más seguro es que el barrio se termine y sea una página más en los libros de arquitectura. Mientras tanto, la polémica ya está instalada. |