PLACER Y DESEO
¿Estás practicando el sexo vainilla?
Nacido en la década del 80, este término cobró popularidad en el último tiempo y refiere a una manera de mantener intimidad que seguro has llevado a cabo o estás realizando
¿Estás practicando el sexo vainilla?
¿Sabías que tu sabor de helado preferido puede decir mucho de cómo sos en la cama?
Tal vez no funcione de manera matemática, pero nuestros comportamientos y elecciones cotidianos son una representación de diversos aspectos de nuestra personalidad, y a la hora de la intimidad, no hacemos más exponer lo que en realidad somos.

En esta línea es indiscutible que chocolate, frutilla y vainilla son los gustos más clásicos y tradicionales, y probablemente, quienes los piden quieren apostar a lo seguro. Por lo que no es casualidad que el último gusto haya sido adoptado para llamar a una forma de mantener relaciones sexuales, que seguramente has practicado o estés llevando a cabo sin saber que se denominaba de esta manera. 

Claro que el helado de vainilla de calidad puede ser delicioso, pero en comparación con otros más gourmet, no deja de ser un tanto suave, desabrido e insípido. Esto no quiere decir que haya algo malo en su sabor, sino que no tiene una característica que lo vuelva inigualable o irresistible.

En la década del 80, la comunidad BDSM, es decir, aquella que practica el erotismo basado en el bondage y el sadomasoquismo, recurrió al término sexo vainilla para referirse al sexo suave, relajado y sin demasiadas exigencias, es decir, el típico encuentro en el que se busca la comodidad de ambas partes. 

La expresión fue desarrollada por la antropóloga Gayle Rubin en su libro Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad.

Seguramente, a esta altura estés pensando en la posición del misionero. Y claro que esta encaja a la perfección, pero no es la única. 

En este aspecto es importante destacar que el hecho de que sea suave y tradicional no significa que no sea placentero. Lo que sucede es que mientras hay personas que disfrutan 
de lo convencional, otras precisan de mayor intensidad para alcanzar el placer; en el caso del bondage está dado por el uso de antifaces, aceites, esposas y hasta látigos. 

Es decir que, tal cual sucede con los sabores, mientras hay quienes optan por aquellos más amables y suaves, hay quienes buscan los que tienen mayor presencia. 

Características y beneficios

El sexo vainilla vuelve a las bases, descarta lo sofisticado y elimina lo moderno. 
Esto se debe a que quienes lo practican aseguran que el sexo tradicional carece de sazón y se vuelve aburrido cuando no hay atracción, amor y pasión entre las partes. Es decir que para ellos, el amor trasciende a la monotonía.
En esta línea puede afirmarse que carece de variantes eróticas: las formas de acercamiento son siempre metódicas, el hombre avanza sobre la mujer, se reducen los preliminares para priorizar la penetración y se silencian los gemidos. 
De esta forma, la intimidad se vuelve un encuentro que privilegia la conexión de la pareja, como una manera de encuentro con el otro. 
Aquí, la clave será la confianza, y las zonas no escaparán al confort y la seguridad de ambas partes. 

Un goce menos sofisticado

Quienes integran el “club de los vainillas” aseguran que, a diferencia de quienes practican el BDSM, ellos saben gozar del sexo suave y tranquilo que otorga una buena conexión.
En esta línea destacan: 
- El valor de la comodidad: para ellos, el cuarto es como un templo que requiere de un lecho confortable; y que puede potenciarse con el relax de un buen baño de espuma. Es decir, nada de malabarismo o poses extravagantes. 
- El placer en cámara lenta: el goce se logra con la suavidad y la observación de cada detalle. 
- La piel es la mejor lencería: consideran que cualquier adicional es una barrera que contamina el contacto; lo que podría resumirse como menos es más.
- Si hay ansiedad, no hay emoción: consideran que el sexo es como un spa, entonces, si hay tensión, no hay disfrute. Y la tensión se elimina con la construcción de una relación de confianza.
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