La Plata, Bs As.
Lunes, 3 agosto 2020

Fueron los primeros, serán lo últimos
Algunos sectores de la economía están parados desde el primer día de la cuarentena obligatoria. Sin ventas ni ayudas intentan sobrevivir y evitar poner el cartel de “Cierre definitivo”. Quejas y pocas esperanzas
Fueron los primeros, serán lo últimos
La declaración de pandemia por COVID-19 encontró a un Gobierno argentino, encabezado por Alberto Fernández, con la decisión de declarar la cuarentena de manera preventiva y obligatoria. Sólo se habilitaron sectores esenciales, allá por marzo de este año, que será, a todas luces, inolvidable para todos.
Hoy, a casi cuatro meses del aislamiento, algunos sectores de la actividad económica (la comercial, sobre todo, fuera de alimentos, farmacias y droguerías y otros rubros claves) permanecen con sus puertas cerradas y persianas bajas, y con la pesada sensación de que serán, cuando todo esto pase, los últimos en colgar el cartelito de “Abierto”.

Sin ventas (la alternativa virtual, apenas cubre unos pocos gastos), algunos ya han decidido tirar la toalla y cerrar definitivamente, mientras que otros resisten con atajos. Entro los últimos están los bares y restaurantes, que apelan al delivery o el take away -comida para llevar- con el fin
de ingresar algún dinero en medio de la crisis.

Los “olvidados” -al menos así se consideran- reclaman poder trabajar, para lo cual juran y perjuran cumplir con estrictos protocolos, que ellos mismos elevaron al gobierno de Axel Kicillof, aunque en pocos distritos pudieron arrancar. La situación es más compleja en el Area Metropolitana de Buenos Aires, el AMBA, y con pocas esperanzas de revertirla en breve.

En la lista se anotan sectores del calzado, textil, deportivo y de otras tantas actividades, que, además, mascullan bronca por el poco aporte recibido de parte del Estado. “Ni siquiera pudimos lograr, en muchos casos, que nos eximan de pagar impuestos; sólo nos patean el pago, los vencimientos, para adelante”, sostienen.

A la lista de complicaciones se suma la actitud poco flexible de los bancos, que rechazan casi por sistema los pedidos de muchos comerciantes que presentaron su documentación para acceder a créditos “salvadores”. No solo los interesados levantan la voz contra esta negativa disposición de las entidades financieras para facilitar el acceso a dichos fondos, sino que la queja llegó desde dirigentes con responsabilidad de gestión.

El Presidente, Alberto Fernández, pidió buena voluntad a los responsables de las instituciones bancarias, que solicitan múltiples condiciones para que las Pymes accedan a las líneas de préstamos a tasa preferencial del 24 por ciento.

Tampoco está siendo un camino de rosas el que tienen que transitar los monotributistas para conseguir los créditos a tasa cero, con un máximo de $150.000. “El problema es que la cuarentena total fue dictaminada desde el 20 de marzo, ocho días después del 12 de marzo, fecha que se toma como inicial de las caídas de las ventas, por lo que no todos los comerciantes pudieron acceder al crédito, porque no pudieron demostrar esa baja, que es un requisito indispensable”, afirman desde las entidades empresarias
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