La Plata, Bs As.
Martes, 29 septiembre 2020

OBRA SOCIAL
El río sonó y el IOMA va por las clínicas: cambio de paradigma
Los rumores se transformaron en realidad: las autoridades de la obra social van por el control de clínicas y sanatorios. Ya tienen sobre la mesa varias ofertas, entre ellas, la de una institución platense. El modelo de prestación, a debate. Fuerte oposición de gremios y organizaciones profesionales
El río sonó y el IOMA va por las clínicas: cambio de paradigma
“IOMA va a tener en algún momento su establecimiento de Salud. Yo te puedo garantizar que en nuestra gestión, uno va a tener”. La frase del titular de la obra social bonaerense no deja dudas sobre sus intenciones, y se enmarca en lo que Homero Giles considera un nuevo rol del organismo: dejar de ser un mero financiador para ser un actor de la política sanitaria en la Provincia.

Los rumores, ya son gestiones concretas, tal como advirtieron desde diversos sectores, denunciando una maniobra para obligar a las instituciones privadas a pasar a manos del Estado. El objetivo -sostenían, y aún lo hacen- es instaurar el sistema de cápitas, como ocurre con el PAMI, algo que iría en contra de los intereses de los profesionales, además de eliminar la libre elección de los médicos, provocando una pauperización en los ingresos de los galenos.

El presidente de la Agremiación Médica Platense, Jorge Varallo, confiesa a La Tecla que “han venido los médicos a decirnos que los dueños del Instituto del Diagnóstico les habían dicho que tenían acordado venderle la clínica al Estado”.

Las críticas parten también de los trabajadores del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA). Al respecto, el secretario general del Sindicato Único de Profesionales, Técnicos y Trabajadores del IOMA (Supttioma), Idelmar Seillant, afirma: “IOMA no tiene que comprar clínicas, lo que tiene que hacer es convertirla en una obra social transparente, fuerte, pagando bien a los médicos; no como ahora, que paga honorarios de miseria. ¿Para qué quiere comprar propiedades? ¿Van a tercerizarlo? ¿Van a poner testaferros de UPCN a manejar el fideicomiso? Y no porque tengas una clínica van a ir todos ahí, porque todo el mundo tiene derecho a elegir a su médico”.

La referencia está dirigida a negociaciones para quedarse con clínicas, algunas de ellas propiedad del empresario Raúl Tassi. El dirigente del club Gimnasia y Esgrima La Plata es dueño del Instituto Médico Platense, la Nueva Clínica del Niño, el Centro Médico Diagnóstico CB, el Centro Médico Berisso y el Instituto del Diagnóstico además de tener participación en los hospitales Italiano y Español de la capital provincial.

Desde el sector gremial hablan de buenas intenciones de Giles, aunque remarcan que no conocería los intereses que operan dentro de la obra social. Entre ellos, el poder de dos gremios que tienen un sillón en el directorio, como SUTEBA, de Roberto Baradel, y UPCN, comandado por Carlos Quintana, que -sostienen- posee vínculos con empresas prestadoras y con el vicepresidente y socio de Tassi en el Diagnóstico, Cristian Zgrablich.

Giles aclara que “forzar un razonamiento diciendo que hay una estrategia de desfinanciar clínicas para después poder estatizarlas, me parece demasiado rebuscado, cuando lo que estamos haciendo es ayudar financieramente”.

Y va más allá, al blanquear que recibió cinco ofertas de propietarios de instituciones privadas. “Pero son propuestas de ellos, nos han acercado una idea, no algo concreto, ni mucho menos. Nos dijeron que estaban mal, que iban a cerrar, que lo estaban ofreciendo, pero no aparecieron inversiones”, añade.

Y lanza un dardo a las agremiaciones médicas: “Deberían ponerse contentos de que la obra social del Estado se ponga a jugar en la cancha de las políticas sanitarias y permita que sigan funcionando hospitales y clínicas privadas, para que no se pierdan puestos de trabajo de los profesionales”.

La estatización de clínicas traería aparejado un cambio de paradigma, borrando de un plumazo la libre elección de médicos. Desde los colegios profesionales creen que con esto lograrán que las personas se vean obligadas a cambiar de médico, después de atenderse con ellos muchos años, como les sucede a quienes, al jubilarse, pasan a PAMI.

Desde el Colegio de Médicos Distrito I van más allá, dejando una postura picante: “Podrán tener los mejores edificios, pero no podrán curar sin los médicos”. Toda una advertencia de conflicto por venir, con medidas de fuerza que podrían llegar hasta el boicot.

Para Giles, en tanto, “no se puede dejar al mercado, a la libre elección de cada afiliado, que sepa de medicina para elegir cuál es el mejor médico; si es el que me da más medicamentos o el que me da menos, el que me manda a hacer más estudios o menos. Es un discurso muy viejo”.

En medio de este panorama, el Gobierno provincial anunció días atrás un salvataje para clínicas que atraviesan una crisis, con un aporte de unos 450 millones de pesos. “Es una ayuda financiera, no un préstamo, para que no cierren, que puedan pagar salarios y servicios, no la facturación, para permitir que las clínicas sigan funcionando; con lo que estamos impidiendo también el despido de trabajadores”, aclara Giles.

Néstor Porras, en tanto, explica que “el cálculo que se ha hecho es que lo necesitarían unos 196 establecimientos, porque cayó muchísimo desde marzo, porque mucha gente tiene temor por el coronavirus; factores de riesgo con determinada edad o con patologías existentes, dejaron de concurrir”.

“La ayuda es a tasa cero, porque no estoy dando un préstamo, no soy un banco ni una financiera. El valor que yo recupero es en prestaciones, porque a esas clínicas las voy a seguir usando, y cuando me facture, le voy a debitar lo que ya le pagué”, concluye Homero Giles.



Homero Giles
El sistema de libre elección y un debate que promete ser caliente
El titular del IOMA, Homero Giles, asegura que la asistencia financiera a clínicas privadas es “para garantizar prestación de camas, porque el Estado, los hospitales públicos, no pueden absorber esa carga si llegasen a cerrar clínicas cuando nos acercamos al pico del pandemia de coronavirus”. Giles destaca que la ayuda estará condicionada al cumplimiento de determinadas obligaciones.

Entre ellas, la de “reportar al sistema de monitoreo de camas del Ministerio de Salud” y avisar ante la aparición de un nuevo caso de COVID-19. Además, las instituciones privadas “no pueden rechazar a afiliados del IOMA”. En cuanto al personal, el titular de la obra social bonaerense asegura que “no realizarán despidos, con lo cual cumplimos con uno de los objetivos, que es cuidar el empleo en el sector”.

En cuanto a la estatización de sanatorios y clínicas privadas, el funcionario explica que “salvo el año pasado, IOMA ha tenido siempre superávit financiero, y una entidad de salud no tiene por qué tenerlo, no debe sobrarle dinero con tantos problemas que tiene. Una vez saldado eso, que todos reciban la prestación que merecen, nos pondríamos en la cabeza la administración de algún efector propio, que nos parece fundamental para poder garantizar algo de exclusividad a los afiliados, teniendo obras sociales más chicas que tienen hospitales propios”.

Con relación a la idea de establecer un sistema de cápitas, el titular de la obra social sostiene que “IOMA tiene la potestad de elegir el modelo, para que el afiliado, cuando tenga un problema de salud, cuente con un sistema que funcione; porque va saltando de un lado para el otro, como si fuese un malabarista, saltando obstáculos”.
“Inglaterra, que es un país capitalista, tiene desde hace más de 70 años el mejor sistema de salud del mundo; basado en la atención primaria, el pago por resultados, y donde los principales actores son los médicos de cabecera. Libre elección tiene, por ejemplo, Estados Unidos, y ahí tenés los resultados: un país con 300 millones de habitantes, de los cuales 50 millones están afuera del sistema de salud”, añade.

Al respecto pide “ser más serios, porque los mismos médicos dicen que tienen que atender a un paciente cada 15 minutos porque no les rinde. Y uno va a un médico, te manda a hacer algo, después no te gusta ese médico y vas a otro, y a otro. El tema no es económico, porque si tenemos que invertir y pagar más a los médicos, lo hacemos; el problema es que se tergiversa el sistema y se va hacia la patologización del paciente, de medicalización, con un sistema que no funciona”.


Néstor Porras
“Es una ayuda, no una dádiva, ni quitar fondos al IOMA”

El presidente de la Federación de Clínicas de la Provincia de Buenos Aires (FECLIBA), Néstor Porras, en referencia a la asistencia financiera al sector asegura que “esta ayuda financiera que se les da a las clínicas es un préstamo, lo tenemos que devolver; no es una dádiva, ni quitarle fondos al IOMA. Nosotros, en doce cuotas, lo vamos a devolver”.
Explica en tal sentido que “no estamos hablando de una ayuda a un comercio, sino a instituciones que juegan un rol importante dentro del sistema en medio de una pandemia. Tenemos que estar preparados, junto con el hospital público, para que sea una acción estratégica junto con el Gobierno y el IOMA para estar preparados ante lo que se está por venir”.
Además, el titular de FECLIBA añade que la ayuda “se empezaría a devolver cuando termine la pandemia. Y también aclaremos que tenemos que entregar la lista de los empleados y comprometernos a no despedir”.
En cuanto a los rumores de compra de clínicas por parte del IOMA, el directivo de los empresarios del sector asevera: “Nosotros, hasta ahora, lo vemos como rumores, no tenemos oficialmente nada oficial; ni de parte del IOMA ni del ministro de Salud, con quien tenemos un diálogo fluido. Hemos hecho la pregunta y lo que nos dicen es que la intención del Gobierno no es quedarse con las clínicas de la Provincia. A lo mejor ocurre para que IOMA diga que tiene un sanatorio, o que va hacia otro modelo, pero eso sería futurología”.


Idelmar Seillant

“En muchos negocios, también están involucrados los gremios”

El secretario general del Sindicato Unico de Profesionales, Trabajadores y Técnicos de IOMA (Supttioma), Idelmar Seillant, asegura que en IOMA “hay negocios que se hacen con empresas vinculadas a gente que está en el directorio, que ya vienen denunciadas, y no hay un control sobre las gerenciadoras como FECLIBA o ACLIBA”.
“Es un grave error querer ‘pamizar’ la salud pública. Al IOMA no se le puede sacar esa plata para generar un gran negocio para gerenciadoras; y hay que ver si no hacen un fideicomiso, en el que dicen que se invertirían más de 100 millones de dólares. Y a marzo o abril se les pagó a las clínicas el total de la facturación, por lo que se podría haber sacado un ratio con lo que facturaron el año pasado y pagárselo. Si les das de más, se los descontás después, pero esto de los créditos es una locura, porque el afiliado paga cada vez más por menos servicios”, explica.
Seillant agrega que “en muchos negocios están involucrados también los gremios, como SUTEBA y UPCN, sobre todo este último, porque son partícipes del directorio que decide estas cosas. Y nosotros hemos denunciado a empresas ligadas a UPCN, porque siempre fueron socios en las irregularidades. Es más, los vocales de SUTEBA y UPCN están imputados en causas judiciales por este tipo de maniobras. Es cierto que IOMA está funcionando mal, pero no porque le falte plata, sino porque le sobran ladrones”
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