La Plata, Bs As.
Martes, 23 octubre 2018

IRREGULARIDADES
La pelea por la caja: puertos paralizados
El ministro de Producción, Javier Tizado, y el subsecretario de Puertos, Rodrigo Silvosa, no muestran sintonía. En el medio aparecen denuncias de corrupción, sanciones internacionales, empresas que se quieren ir y curiosas concesiones
La pelea por la caja: puertos paralizados
El físico y matemático inglés Isaac Newton desarrolló, en el siglo XVII, sus revolucionarias teorías, una de las cuales aborda el principio de acción y reacción. En síntesis, a cada acción siempre se opone una reacción igual, pero de sentido contrario.

La intrincada formulación podría definir con absoluta fidelidad la situación de parálisis que enfrentan los puertos del territorio bonaerense, resultado de dos fuerzas-hombre enfrentadas que ralentizan la toma de decisiones en un área potencialmente productiva para la Provincia.

“No se hablan. Ni pelota se dan”, aseguró un viejo transeúnte de los pasillos ministeriales. En el entorno de ambos niegan que la situación sea esa.

Luego de su salida de la Dirección de Hidráulica, en la que utilizó una metodología similar, impidiéndole el normal funcionamiento del ministerio a Roberto Gigante, Silvosa desembarcó en Producción tras un período breve de descanso fuera de la administración.

La bendición de la gobernadora María Eugenia Vidal no bastó para que el recién llegado desarrollase su función; Tizado le impidió nombrar a sus colaboradores, y esa fue una situación sin retorno.

Estas desavenencias se incrementaron por la fuerte oposición de Enrique Cánepa, jefe de Gabinete de Tizado, y hombre de la empresa de juegos Boldt ubicado en el Gabinete de Vidal. Cánepa es la mano derecha de Guillermo Gabella, el operador en el gobierno de Antonio Tabanelli (propietario de Boldt), y quienes nuevamente se quedarán con el juego en la Provincia, a pesar de las promesas de Vidal de que eso cambiaría.

En los pasillos del ministerio, todos dicen que la pelea, en realidad, es por la caja, que no logran ponerse de acuerdo.

Otras derivaciones, denunciadas reiteradamente por el Sindicato Unico de Trabajadores de Administraciones Portuarias (SUTAP) se manifiestan en forma de adjudicaciones poco claras y sin concurso público, funcionarios con libre albedrío para contrataciones insólitas o una extremada y peligrosa laxitud en el cumplimiento de las leyes y disposiciones internas de funcionamiento.

Esta situación fue descripta por Adolfo Barja, secretario general del gremio portuario. “Como no hay un trabajo en conjunto, Tizado dice ‘hagamos consorcios’, y Silvosa dice otra cosa”, expresó; y añadió que “más allá de las afinidades políticas, si un funcionario viene a trabajar para el puerto, nosotros lo bancamos”.

“Creíamos que Silvosa venía con mucha fuerza, puesto por la Gobernadora, pero nos dimos cuenta que Tizado tiene más fuerza que él. Para nosotros, Silvosa es un hombre que está pintado y sin el peso que creíamos que iba a tener. Para nosotros es mucho más peligroso Tizado; no sólo desde lo político, sino porque lo vienen denunciando por temas como los 15 millones de pesos que se llevaron en Mar del Plata (ver aparte). La denuncia es contra Tizado y contra Martín Merlini (presidente del Consorcio de Gestión), pero la responsabilidad, siempre, es del ministro, porque los funcionarios no responden al subsecretario sino a él”, dijo a La Tecla el gremialista.

En cuanto a los planes para consorciar todos los puertos bonaerenses y la incidencia de la disputa de poder entre ambos funcionarios vidalistas, Barja fue categórico: “Silvosa, al no decir ni hacer nada, también es responsable de estas privatizaciones encubiertas, negocios de algunos; ni para su gobierno, ni para el erario público, que tendrían que defender, pero lo único que hacen es tirar esos negocios al sector privado, que seguramente también responde a ellos”.

El área suma denuncias tras lo expuesto por el sindicato respecto del presunto pago de viáticos en favor del director de Asuntos Administrativos de la Subsecretaría de Puertos, Eduardo Azconegui, colocado por Tizado y con recorrido en la función pública durante la gestión del exgobernador Daniel Scioli.

La tensa situación interna derivó en demoras de obras, la mayoría de las cuales cotizan en dólares. Por lo tanto, la devaluación ha sido un duro golpe para la realización de las mismas. Las que estaban licitadas, en algunos casos deberían renegociarse, mientras que las que tienen que ser otorgadas necesitarán otras partidas presupuestarias.

Pero eso no es todo. El fin de año se acerca y el no llamado a las correspondientes licitaciones hará que muchos préstamos direccionados para determinadas obras corran riesgo de caerse. Silvosa, no obstante, apuró algunas de esas licitaciones desde su llegada, que habrían caído en empresas con cierto vínculo con el subsecretario.

Para el puerto de Dock Sud, el presupuesto para obras de 2018 se divide en dos partidas. Una es de 69.211.609 pesos, destinados en su mayoría al dragado ($56.819.609), y el resto para iluminación, obras menores y defensa costera y cuencos. La otra partida, con fondos de Fondplata y Acumar, es de 176.051.459 pesos. Del total, más de 46 millones son para la red de incendios, y otros 19 millones para corte y desmontaje de la galería de embarque.

Para el puerto de San Nicolás hay para obras 86.290.000 pesos, de los cuales 50.686.000 son para el dragado, del que sólo se hizo una parte, con una concesión que quedó bajo sospecha (ver recuadro). Además, Fondplata destinó 265.796.620 pesos. Se destaca la partida para la compra de dos grúas por 147 millones de pesos. Las grúas no han llegado y el precio en dólares se ha duplicado, por lo que pa-rece imposible que se puedan comprar con lo estimado al principio.

Para Coronel Rosales la partida es de 24.040.000 pesos, con una proyección de 10 millones para la repavimentación del acceso, que, curiosamente, ya estaba finalizado y no se explica por qué reapareció la partida.

En tanto, para el puerto de La Plata se presupuestaron 87.418.400 pesos, para el reordenamiento de las areneras. El dólar se fue lejos , y las obras en las terminales portuarias, también.
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