La Plata, Bs As.
Domingo, 16 diciembre 2018

Los que ya pilotearon una emergencia
Nueve intendentes con mandato vigente también afrontaron las complicaciones del 2001. Los recuerdos de aquellos años, las diferencias y los problemas actuales. De Cambiemos al FpV
Los que ya pilotearon una emergencia
En medio de la tensión, Ricardo Alessandro, intendente de Salto, tuvo que salir a la calle en su pueblo y tranquilizar a los comerciantes. El contexto no era el mejor. A 80 de kilómetros de distancia, en Plaza de Mayo, se multiplicaban los saqueos y las protestas contra la clase política.

Como Alessandro, otros ocho alcaldes bonaerenses con mandato vigente estaban también al frente de sus distritos en la crisis de 2001, año en el que varios llegaron a corear el “que se vayan todos”.

Gustavo Posse (San Isidro), Mario Ishii (José C. Paz), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Alberto Conocchiari (Leandro N. Alem), Oscar Ostoich (Capitán Sarmiento), Aníbal Loubet (General Guido), Alejandro Granados (Ezeiza) y Julio Pereyra, en uso de licencia en Florencio Varela, afrontaron la crisis desde sus sillones municipales.

Siete de ellos hablaron con La Tecla y contaron sus experiencias. La ma-yoría sostuvo que no hay semejanzas entre lo que ocurrió en el 2001 y la actualidad. Remarcaron, eso sí, la gravedad de la situación social.

“Cuando estalló la crisis del 2001, no pudimos hacer nada”

El intendente de José C. Paz, Mario Ishii, rechazó que pueda haber comparación entre la situación del 2001 y la de la actualidad. “Falta mucho para que se dé una situación similar”, sostiene ante la consulta de La Tecla.
“El 2001 estalló porque la gente llegó a un estado de que había mucha desocupación y tuvo que salir a la calle. Teníamos 23 cuadras de personas haciendo cola para comprar comida. Esa fue la situación”, comentó.
Según señalan las crónicas de la época, Ishii le había llevado la inquietud al entonces Gobernador, Carlos Ruckauf, en junio de aquel año, cuando le dijo, en una reunión en La Plata, que ya habían ocurrido cinco saqueos en supermercados.
“Cuando estalló el 2001, nosotros no pudimos hacer nada”, enfatizó. Aunque destacó las diferencias, no por eso baja la guardia. Dijo que reforzó la entrega de alimentos para que la situación esté controlada.
“Estoy dando muchos alimentos a comedores, clubes, centros de jubilados e instituciones. Estamos conteniendo bastante”, sostuvo. Añadió que hay más desocupados y que las personas “no llegan a fin de mes”. “Cada vez está afectando más la crisis. Tenemos trueque, que se ha convertido en una herramienta de la población”, apuntó.

Los “sobresaltos” y el recuerdo del lanzamiento de un bono municipal

“Viví la situación con muchos sobresaltos. El dinero no alcanzaba para pagar los sueldos en 2001”, rememoró Oscar Ostoich. El alcalde pasó a la historia. An-tes de que Carlos Ruckauf implementara los patacones, él ya había lanzado un bono municipal. Para julio había emitido el equivalente a $52.000.
Ostoich había acumulado una cantidad importante de cheques a fecha con vencimientos a uno, dos y hasta cinco meses, que no se podían cambiar por los problemas bancarios de entonces.
“Hice una calificación de los cheques mes por mes y el monto que tenía de vencimiento. Fui a hablar con la Cámara de Comercio, con los expendedores de combustible, algunos comercios grandes, supermercados, e hice un bono municipal”, explicó.
El mecanismo fue sencillo: si tenía $100.000 de cheques que vencían el 5, con eso pagaba el mismo monto en bonos que vencían unos días más tarde. “Fui muy criticado, pero cumplí”, aclaró.
Sin embargo, trazó un panorama más oscuro para el 2018. “Lo que aumentaba antes eran las mercaderías, pero había circulante, y con las cuasi-monedas, más o menos lo íbamos manejando. Ahora es peor. Ya no hay plata en el bolsillo de los argentinos”, subrayó.

“Hay dificultades, pero los municipios estamos bien”

Para Aníbal Loubet, mandamás de General Guido, la crisis todavía no impacta en las municipalidades.
El histórico dirigente radical en la Quinta sección rescató que los municipios “están bien económicamente” con recursos de coparticipación por arriba del 13% de lo que fue programado en 2017. Y no aceptó pun-to de comparación con lo vivido en 2001.
Loubet recordó los problemas con la coparticipación por entonces y aseveró que era muy escasa. “Había, en una semana, tres o cuatro días de bancos cerrados, y un solo día se recaudaba para girar los fondos. Era una situación brava. Estaba cortado todo lo económico”, apuntó a La Tecla.
El mandamás rememoró que en ese fatídico año “vivía” en La Plata, en busca de fondos, aunque más de una vez se volvía con las manos vacías. “Ruckauf no nos daba pelota; nos decía que tenía que hablar De La Rúa, y él nos bajaba línea a nosotros para que no presionáramos mucho al gobierno provincial, que era un aliado”, acotó.
Loubet remarcó que la crisis se vive, en todo caso, “de las municipalidades para afuera”, aunque evitó medir el impacto en la sociedad. Aun así, reconoció que la suba de la inflación abre un nuevo escenario: otorgará un bono a los municipales y evalúa reabrir la paritaria.

“Esto es sumamente inferior al 2001, ese año parecía el fin del mundo”

Gustavo Posse, uno de los intendentes más representativos de Cambiemos, reconoció muchas diferencias entre la situación actual y la crisis de 2001, rescató que la sociedad “está más madura” y remarcó que aquella época “parecía el fin del mundo”.
El jefe comunal señaló que la actual coyuntura “es sumamente inferior a la del 2001”, y sostuvo que, aunque la cla-se media sufre la caída de la economía, la “sociedad está madura”. “También los argentinos están acostumbrados a pilotearla”, añadió.
“En 2001, una parte de la gente ha-bía dejado de pagar los impuestos. Se tuvieron que tomar medidas para reengancharlos a todos en el sistema tributario municipal. Para no abrir acuerdos en espera”, señaló el mandamás a La Tecla.
Posse trajo a su memoria, en especial, los efectos que dejó la crisis. Y comentó los resultados que arrojó un relevamiento realizado cuando la situación comenzaba a normalizarse. “Se encontró que personas tenían problemas de salud por falta de atención médica, por ejemplo, en Martínez. Habían perdido su obra social o prepaga y tampoco accedían al sistema público”, apuntó.
Sobre el presente, Posse destacó la reacción de las áreas sociales de la Nación, de las provincias y los municipios para enfrentar los efectos de la contracción económica y la inflación. “Es inferior la situación que se vive”, cerró el jefe comunal.

“Vemos el rápido crecimiento de la demanda de comida”

Alberto Descalzo desestimó cualquier tipo de comparación con el 2001, expresó que son situaciones “diferentes” y consideró que todas las crisis “no son iguales”.
“Tratamos de paliar la situación que había surgido ese año. En Ituzaingó tuvimos la suerte de estar preparados y que no ocurrieran grandes desmanes. No fue como ocurrió en otros distritos”, reflexionó.
Aun así, el histórico alcalde del PJ, y miembro de los intendentes “dialoguistas”, advirtió por el agravamiento de la situación social. “Estamos viendo el rápido crecimiento de la demanda de comida, que creció más de ciento por ciento, de golpe, en unos sesenta días”, sostuvo.
Consignó un dato que se hizo notable en el último tiempo: mucha demanda alimentaria en escuelas; e incluso re-marcó que ha habido casos de chicos que se han desmayado “porque el día anterior no comieron”.
El intendente ya hizo aprobar la Emergencia Económica, Educativa y Social en el distrito a través del Concejo Deliberante, pero levantó el reclamo de la Emergencia Social a nivel provincial. Y armó una mesa con diferentes sectores, como el comercio, la industria, la iglesia católica y las iglesias evangélicas, para atender la situación.

De salir a la calle para evitar saqueos a las dudas en torno al presente

“Puse la cara con el comisario y salimos a la calle. Fuimos a cada uno de los supermercados para cuidar que no pasara nada”, recordó Ricardo Alessandro ante la consulta de La Tecla.
El jefe comunal de Salto contó que hubo una reunión en la Cámara de Comercio y que guarda todavía la tensión de aquellos momentos.
“Fue muy difícil con el pueblo en la calle, tratando de saquear los alimentos que podía. Gracias a Dios, la pudimos controlar”, expresó el alcalde.
En este punto, Alessandro trazó un panorama más oscuro sobre la situación actual: “La veo tanto o más difícil que la del 2001. Honestamente, la Municipalidad está sufriendo mucho más ahora”.
El intendente sostuvo que en la actualidad se está dando de comer a más de 270 chicos, cuando a principios de año había 90. Así y todo, contó que la semana pasada hubo una veintena de madres que fueron a llevar a sus hijos y se quedaron a comer.
“Fue una situación muy angustiante, porque no se quisieron mover del lugar. No tenían qué comer”, destacó.
Alessandro aseveró que ve a la sociedad “resignada”, y enfatizó que los números económicos del Municipio se han disparado. “Trabajábamos con un gasoil que fue presupuestado en $27, hoy está cerca de $40; no sé hasta cuándo vamos a poder aguantar. Estamos gastando entre 130 y 150 mil pesos por mes, aproximadamente, en comedores”, concluyó el mandatario comunal de Salto.

“Todavía no se puede asemejar en su totalidad”
Alberto Conocchiari remarcó que du-rante el 2001, la situación obligó a cada intendente “a mostrar las dotes de ad-ministrador. Había que ser muy cuidadoso en el gasto, optimizar al máximo los recursos para hacer frente a una demanda social que se acrecentó enormemente“.
Conocchiari recordó que con los ingresos caídos, dificultades en la recaudación, problemas en la coparticipación y aumento del gasto, la gestión “fue muy difícil”; tanto por la presión social como por la inflación imperante.
“Debatíamos cuestiones ordinarias, como la renovación de neumáticos de ambulancias, para poner ejemplos casi extremos”, afirmó.
No obstante trazó una bisagra entre lo que ocurre en la actualidad y lo que pasó diecisiete años atrás. “Todavía no se puede asemejar en su totalidad la situación. En cuanto a la ayuda alimentaria, al me-nos en este distrito, aún es inferior a la del 2001”, afirmó. Sí reconoció el alcalde un aumento de las solicitudes de ayuda para atención médica, alquileres y servicios.
“La demanda de trabajo se ha incrementado muchísimo. Sobre todo el número de solicitudes de gente con antecedentes laborales, que se quedó sin trabajo”, aclaró. La cantidad de anotados varió de 400 a 600 en el último año, según los datos suministrados por el intendente
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